26 abril 2005

Por la gracia concedida


Doy gracias a la Pato por su valiosa intercesión que hizo posible expandir el ciberespacio, cuando esta loba estaba a punto de morir de asfixia.

En recuerdo del milagro le dedico este exvoto y le prometo subir de rodillas hasta la mera punta del templo ceremonial de La Quemada, con tacones de 12 cm y sin botella de evian.

Santa Pixelia, ruega por ella, y por mí, que no me acuerdo de dónde tomé esta imagen. Que la blogósfera me lo demande en buen plan.

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